Hace unos días me encontraba escribiendo un texto para un parcial y me encontré con un problema que me costó un rato resolver.
“Escribir es una parte importante de
nuestro trabajo como historiadores” dicen ellos. A mí escribir me cuesta
muchísimo. Me cuesta hacer afirmaciones contundentes por temor a errarle, me
cuesta corregir, me cuesta -sobre todo- salirme de la cita textual, porque ¿de
dónde salió la idea de que puedo reponer un texto de una manera propia que
supere la manera tan clarita y redonda de escribir de la autora?
El punto es que me encontraba
escribiendo mi parcial con el firme propósito de no pensar en cuántas páginas
me iba a llevar porque “no se preocupen de la cantidad de páginas, lo
importante es lo que tienen para decir del tema”. Dale. Un parcial sin
preguntas es como Masterchef sin receta. Un abismo. Un universo de
posibilidades. Diez millones de probabilidades de errarle. Veinte millones de preguntas
como ¿esto será importante? ¿es correcto que resalte una idea y no la otra? ¿si
les autores se centraron en un punto, tiene sentido que yo lo omita y haga foco en otro? ¿si yo fuera le docente
que tengo que corregir, qué idea no debería faltar? ¿lo escribo con e? ¿con o?
¿con a? ¿este lenguaje que estoy usando, no es demasiado pretencioso?
¿demasiado coloquial? ¿existe un punto intermedio entre coloquial y académico
que me sirva? La profe dijo que quería
saber qué pensábamos nosotros, pero… ¿en serio importa lo que pensamos nosotros
si, finalmente, esto es un parcial que tiene que dar cuenta de que leímos los
textos? Y así, ad infinitum. Además,
seamos sinceros: en un parcial lo que queremos es una buena nota. Porque está
bien que “el final es una instancia integradora muy útil” pero, ¿quién prefiere
ir a final en vez de promocionar? la honestidad ante todo, será muy integrador,
pero con promoción termino en noviembre, y con final ya me veo en febrero
subrayando textos al lado de la pelopincho.
A pesar de que una de mis grandes
dificultades es que suelo ser muy sintética a la hora de elaborar una
respuesta, podría seguir con este tipo de preguntas durante no se...
¿trescientas páginas? ¿ocho millones de caracteres?
Pero no nos vayamos por las ramas.
Estaba escribiendo mi parcial -decía- con el firme propósito de no pensar en
caracteres y además con la idea en mente de que el texto tenía que dar cuenta
de algún pensamiento propio. Y entonces me encuentro con que las autoras
señalan en sus textos una reflexión sobre el tema del género. Del género
femenino más concretamente.
Una cosita, o tal vez dos: ¿para
todo el mundo es obvio que “cuestiones de género” o “perspectiva de género”
refiere al género femenino directamente? No digo en los casos que está explicitado
en el texto, digo cuando sólo dice “de género”. ¿Soy la única que siente que le
falta el “femenino” a esa expresión para que quede realmente claro de qué
estamos hablando? ¿Tengo que aclararlo? ¿o sencillamente con decir “de género”
todo el mundo entiende? Y aunque todo el mundo entienda, si a mí me parece que
es necesaria la aclaración, ¿no debería escribir “de género femenino”? ¿o le
estoy buscando la quinta pata al gato?
Disculpen que me distraiga con
detalles, pero son muchas las cuestiones que le surgen a la estudiante cuando
escribe un parcial.
Les estaba contando sobre las
autoras, que señalaron en sus textos que, si bien se habían producido
modificaciones en las prácticas sexuales en la década del sesenta, esas
modificaciones no eran iguales para varones y para mujeres. En efecto, hubo una
apertura sobre lo que las mujeres podían o no podían hacer, pero esa apertura
no llegaba ni de lejos a ser superadora del machismo patriarcal que signaba a
la sociedad hasta ese momento.
Algo así. No exactamente eso. Es un
parafraseo. Porque “eviten en lo posible las citas textuales, es preferible que
lo digan con sus propias palabras”. Claro, con nuestras propias palabras que no
sabemos si son las correctas, si responden exactamente a lo que la autora quiso
decir. Nuestras propias palabras que tal vez están siendo demasiado sintéticas
o demasiado extensas. En fin, con mis propias palabras, sin pensar en
caracteres y tratando de dar cuenta de algo propio escribí que este temita del
género tardaría todavía muchos años en saldarse.
Pará. ¿Tardaría o tardará? He aquí
la í de la discordia que mencionaba en el título. Porque “el título debe dar
cuenta de lo que escriban en el texto”.
No es cuestión de poner un título que nos parece que va a quedar lindo y
después resulta que lo que dice el texto no tiene nada que ver. Así que, si
están leyendo esto, tomen nota de que mi título coincide con mi planteo. Lo
digo nomás para que no me anden bajando puntos.
¿Tardaría el machismo patriarcal en
resolverse? ¿O tardará?
Si escribo tardaría ¿ese condicional
no parece mostrar que es realmente un tema resuelto? Porque yo estaba
escribiendo sobre los sesentas del siglo XX, pero me encontraba transitando el
2021. Y hoy por hoy no estamos ni cerca
de haber resuelto la moral patriarcal y machista. Pero si escribo tardará ¿no
estoy siendo anacrónica? (¡¡¡Chartier nos libre del pecado del anacronismo!!!)
Entonces, ¿qué es lo correcto? ¿tardaría muchos años en saldarse o tardará
muchos años en saldarse? Una i. Una í con un tilde. Veinte minutos de cursor
titilando sin saber cómo seguir. Horas y horas de reflexión pica seso. Estás
lavando los platos y la í de la discordia te posee. Mirás una serie para
distenderte y ahí está la í en algo que dijo un personaje. Dudas, dudas y más
dudas.
Como soy una alumna muy aplicada
pensé “dáselo a leer a alguien para que te diga si se entiende, porque a veces
uno está tan metido en lo que está escribiendo que no se da cuenta si algo está
poco claro”. Se lo dí a mi marido que, como estudia lingüística, me corrigió
todos los tiempos verbales (acá debería ir el emoji de los ojitos para arriba
si no fuera porque en realidad valoré y agradecí mucho sus correcciones) pero
no le hizo nada el condicional, ni fú ni
fá diría mi abuela. Me dijo que estaba buenísimo y que le encantaba y que
cuando le corrija lo de los verbos (ahora sí, va el emoji) iba a estar muy bien
para presentar. Entonces se lo dí a leer a un amigo que estudia Historia como
yo, ¡y ahí saltó la ficha por fin!. Me dijo que estaba bien armado (alivio) que
era coherente (felicidad), que había un par de detalles conceptuales que
podrían precisarse mejor (agradecimiento). Y finalmente, a lo que íbamos: un
audio de minuto y medio en el que me señaló que había un detalle, "en esa
frase que ponés 'que tardará en resolverse'
hay una actitud militante que no está mal pero es una clara toma de
posición". Claro, a él le tocó la versión con el tardará. Sí, chiques, finalmente dejé el futuro simple
tardará, en vez del condicional tardaría. Lo hice porque me pareció que
por mínimo e imperceptible que sea, es importante que de mi texto se desprenda
la idea de que debería modificarse. Que el patriarcado oprime. Que el machismo
mata.
¿Vieron que dicen que todo argentino
tiene algo de peronista aunque no lo sepa? me gustaría agregar que cada mujer
tiene algo de feminista. Lo sepa o no. Es inevitable, porque el sistema
patriarcal y machista tardará muchos años aún en volverse más equitativo. Y
aunque una no sea una militante orgánica, lleva en su configuración todos los
mandatos, las presiones, las opresiones y las reglas de este mundo machista y
patriarcal aunque no se dé cuenta. Sólo por el hecho de ser una mujer.
Ahora que lo pienso, debería haber
escrito que "tardará muchos años en resolverse, no importa cuándo leas
esto".
Y los voy dejando porque casi estoy
llegando a las tres páginas lo cual para mí es un montón, pero para un escrito
breve está muy bien.
Quisiera dejar una reflexión final
ya que “es importante que el texto tenga una idea que se sostenga y que
funcione como eje que estructura el relato”. Escribir es un trabajo complejo
(eso es cierto, pero además estaba deseando usar la palabrita), y escribir
parciales no queda fuera de esa complejidad. Redactar un texto académico que se
sostiene en algunas reglas puntuales y -sobre todo- no escritas, nos pone
frente a un desafío que no siempre sabemos cómo superar. Sospecho que todos, todas y todes sabemos
esta verdad de perogrullo que no por eso resulta menos cierta (¡la doble
negación! ¡Un recurso estilístico muy de historiador! ¡Y me salió solita sin
que me diera cuenta! Creo que voy aprendiendo)
Además, no se si a ustedes les pasa,
a mí la presión del tiempo, del lenguaje, del plagio y de adaptarme a un estilo
que no me es propio, me quita gran parte de lo lúdico de escribir. Y no es que
no me guste escribir. Me gusta mucho escribir, aunque leer me gusta mucho más.
En todo caso, estoy dispuesta a aprender que es al fin y al cabo la razón por
la que estamos acá, y en ese aprendizaje probablemente me encuentre muchas
veces con una gran cantidad de dudas nuevas que todavía no se me ocurrieron
(horror). Es en ese proceso de dudas donde me encuentro con mi í de la
discordia. Una í puede ser toda la diferencia entre mostrar lo que pensamos o
no mostrarlo en lo absoluto y creo que, aunque nos de inseguridad y nos genere
páginas y páginas de reflexión, es necesario que digamos aquello que nos parece
importante decir.
Por Carolina Lissarrague, estudiante de la Lic. en Historia
