¿Para qué seguir escribiendo sobre la guerra?
Svetlana Alexiévich dirá que los relatos de las
mujeres sobre esta experiencia son diferentes, “tienen sus colores, sus olores,
su iluminación y su espacio”[1]. En
este comentario propongo analizar la participación de mujeres en el frente de
batalla, a partir de los trabajos de Mary Nash[2]
y Svetlana Alexiévich. ¿De qué formas participaron las mujeres en la guerra? Si
al calor de los conflictos bélicos del siglo XX
se produjo una “liberación femenina”, ¿qué limitaciones que se imponían
a esta, teniendo en cuenta las divisiones sexo-genéricas arraigadas? ¿En qué
consiste la invitación a “ver la guerra con ojos femeninos”?
Dolores Calvar Freixeiros migró en 1948 de
Mourente a La Boca, buscando salir de una España dictatorial y hambreada por la
post guerra. En los más de 30 años que vivió en Argentina, jamás habló a sus
hijxs de su experiencia bélica. Nadie en la familia sabe en qué bando hicieron
la guerra lxs Calvar Freixeiros; si es que tenían algún tipo de compromiso
político o si simplemente quedaron en una región que cayó rápidamente en manos
franquistas. Del doloroso silencio de mi abuela y sus hermanxs surgen las
preguntas que motivan mi trabajo.
Este comentario bibliográfico se propone
analizar la participación de las mujeres en el frente de batalla, tanto en el
frente republicano durante la Guerra Civil española como en el Ejército Rojo
durante la Segunda Guerra Mundial. En particular, se busca analizar lo distintivo
de su experiencia como mujeres en un ámbito masculinizado, así como las
limitaciones a la “igualdad” que supone compartir la lucha en el frente. Para
esto, se analizará el texto de Nash, cuyo estilo narrativo es fuertemente
académico; y el texto de Alexiévich, quien construye su narrativa desde un
lugar más sensorial, a partir de testimonios en primera persona.
¿Cómo
contar la guerra con ojos de mujer?
Mary Nash escribe en el ámbito académico, es
catedrática de Historia contemporánea de la Universidad de Barcelona. El campo
disciplinar al que se ha dedicado es al estudio de los movimientos sociales de
mujeres, la diversidad cultural y las representaciones culturales que fomentan
la desigualdad. Si bien es de origen irlandés, la autora se encuentra radicada
en Cataluña desde la década del ’70. Comenzó su investigación en este campo
durante los últimos años del franquismo, en Barcelona, un momento y un
territorio de resistencia. Su libro fue publicado en España en 1999, más de 20
años después del fin de la dictadura y la transición española. Luego de casi 40
años de franquismo, la transición pretendió pasar la página y “superar” a la
España dividida que había desembocado en la guerra civil. La autora construye
su función escribiendo en tercera persona, buscando elementos que le permitan
referirse a las mujeres como grupo social con sus propias particularidades.
Para hacerlo, intercala citas textuales y fuentes documentales en el texto:
reproduce, por ejemplo, fotos y folletos extraídos de diferentes archivos
catalanes. El recurso gráfico es usado para analizar particularmente el
contraste entre las “imágenes rupturistas” como la de la miliciana, y las
continuidades en los roles de género asignados. Las mujeres eran enviadas a
curar y cuidar heridxs o niñxs cuyas familias ya no estaban; tareas que pueden
ser entendidas como una extensión del trabajo doméstico o del rol de “mujer
cuidadora”. Hace también un análisis de la trayectoria histórica-política de
las mujeres, su incidencia en el cambio social antes y durante la guerra, aún a
pesar de las fuertes restricciones de género existentes. Pone el foco en la
construcción de identidades colectivas: antifascistas, revolucionarias,
mujeres.
La narrativa de Nash es propia de una
investigación académica cuya originalidad radica en incorporar la perspectiva
de género y de historia “desde abajo” a un período tan estudiado como lo es la
Guerra Civil Española. Inmediatamente a continuación del índice, se encuentran
diversos materiales auxiliares: mapas, cronologías, índice de acrónimos y un
glosario; complementarios a la lectura. Hace una organización temática de los
capítulos, organizados internamente con subtítulos. Intercala citas de las
fuentes primarias en el texto, comparando voces y posturas mediante su análisis.
Recupera las tensiones, ambivalencias y contradicciones. Se propone una
perspectiva que tensione los cambios y continuidades en los procesos
históricos. Busca evidenciar, particularmente en el Capítulo 2: Revolución y resistencia antifascista: las
mujeres en el imaginario colectivo y la retórica revolucionaria, el
contraste entre la “retorica rupturista” y la perpetuación de estereotipos de
género en la asignación de tareas.
Con una narrativa completamente diferente,
Svetlana Alexiévich reúne en su libro algunos “recuerdos” del casi millón de
mujeres que combatieron en el Ejército Rojo entre 1939 y 1945; ya sea como
francotiradoras, conductoras de tanques, instructoras sanitarias, comandantes
de cañón o zapadoras[3]. La
autora, de origen bielorruso, nació en 1948. Este es el insumo para
introducirnos en el texto: su propia experiencia de la postguerra. Ella se
asume como parte de la generación de “hijos de la Gran Victoria”, un relato
oficial construido desde la épica y la grandiosidad, escondiendo lo doloroso y
sucio de la guerra. Las fuentes que utiliza son testimonios en primera persona,
a través de los cuales va hilando su narrativa. Incluye aquellos relatos del
olvido, de las que no quieren (o no pueden) recordar. Registra también la
huella de la censura, tanto la propia como la política, dado que escribió entre
1978 y 1985, época en la que su país pertenecía a la URSS.
Las actoras protagonistas de Nash son las
milicianas revolucionarias, las españolas anónimas, las organizaciones
revolucionarias y antifascistas, en tanto actoras colectivas. También se
cuentan historias con nombre y apellido, de algunas “excepcionales dirigentes
políticas”. Pero la autora busca recuperar la agencia de estas mujeres mediante
su vivencia y su acción colectiva. Al citar numerosas fuentes primarias,
incluyendo publicaciones de la época o entrevistas hechas a algunas de las
protagonistas del conflicto estudiado, busca recuperar su voz. Pero también
hace su propia interpretación y lectura de las fuentes, mezclando su “función autora”
con la de las mujeres de las que habla.
Alexiévich comparte la perspectiva de género y
el afán por contar una historia “desde abajo”; pero agrega la propia
experiencia y los testimonios en primera persona como elementos originales, que
necesariamente sumergen a la lectora en una experiencia sensorial. Su lectura
transporta a quien la lee, al mismo tiempo que recupera y construye un lugar
para la voz de esas “mujeres anónimas” a quienes la guerra y el silencio
obligado las atraviesan.
“Las mujeres, mientras tanto, guardan silencio.
Es cierto, nadie le ha preguntado a mi abuela excepto yo. Ni a mi madre.
Guardan silencio incluso las que estuvieron en la guerra. (…) Tan solo en casa,
después de verter algunas lágrimas en compañía de sus amigas de armas, las
mujeres comienzan a hablar de su guerra, de una guerra que yo desconozco.”[4]
La
necesidad de volver a mirar
La excepcionalidad de la guerra habilitó nuevos espacios para las
mujeres, quienes le pusieron también el cuerpo a esta experiencia igualadora. Aun
así, esta liberación tuvo sus limitaciones, en la medida que la división sexual
del trabajo y los roles estereotipados permanecieron. Finalizada la guerra, se
pretendió construir un relato que invisibilizara (una vez más) a estas mujeres
anónimas, cuyo aporte fue trascendental. Ambas autoras se proponen recuperar
esa memoria, registrar esas voces de mujeres que vieron y vivieron la guerra
como una experiencia inhumana. Sus relatos están despojados de la pretendida
grandiosidad de los vencedores, de la épica propia de la historia de los
“grandes hombres”.
Por
Agustina Cejas Faccini, estudiante de la Lic. en Historia.
Escrito en
el marco de la materia Taller de Lectura y Escritura Histórica.
[1] Alexiévich, Svetlana. La guerra no tiene rostro de mujer. 3ª
edición- Buenos Aires: Debate, 2019, p 14. [U voini ne zhenskoe lizo, 2013]
Traducido por Yulia Dobrovolskaia y Zahara García González.
[2] Nash, Mary. Rojas.
Las mujeres republicanas en la guerra civil. Sexta edición.- España:
Taurus, 2018 [1999]. Traducción de Irene Cifuentes.
[3] Alexiévich, Svetlana. loc. cit
[4] Ibid. p 13.