Sociología en criollo:
Eva
Perón o un desafío a la gramática de la
acción social
¿Qué
es una gramática de la acción social?
La sociología estudia a la vida
social humana: no se encarga de analizar a los sujetos particulares sino a la
dinámica de las sociedades. Por qué funcionan, cómo funcionan y por qué viven
como viven los sujetos dentro de los límites y libertades que les brinda su
entorno. A su vez, la historia como disciplina estudia acontecimientos o
procesos que ocurrieron en el pasado.
Cyril Lemieux nació en Francia en
1967. A diferencia de otros renombrados sociólogos como Émile Durkheim o Karl
Marx… ¡todavía vive! En su escrito Gramática de la acción social, propone una mirada sociológica pragmática que analiza a las sociedades
prestándole atención a la capacidad de las personas para adaptarse en
diferentes circunstancias de su vida social. Cuando habla de gramática, Lemieux se refiere a la
regla. La traducción entonces es sencilla: reglas
de la acción social. Cada sociedad tiene sus propias reglas de acción, su
propia gramática. Estas condicionan
el accionar de las personas. De esta manera, existe una relación directa y
consciente entre los seres humanos y las reglas que entienden deben respetar o
transgredir en su sociedad.[1]
Son
esas mismas reglas las que le dan a entender a la comunidad cuál es la manera
de actuar o juzgar correctamente. Sin hacer grandes esfuerzos podríamos
imaginarnos qué ocurriría si saliésemos desnudos a comprar al mercado… o si
insultásemos a un policía. En otras palabras: estas reglas que rigen a la
sociedad, y que los sujetos reproducen, funcionan como una vidriera ante los
ojos de los que nos rodean y hacen posible que juzguemos lo que está bien o
mal.
¿Qué pasa cuando notamos que alguien a nuestro alrededor
está rompiendo las reglas?
Para
Lemieux se trata de estar presenciando un error
gramatical. Es decir, cuando un
individuo actúa por fuera de los parámetros de lo “debido” o lo “normado”.
¿Cuántas veces nos enfrentamos a
esas situaciones y notamos el error?
Acá
es donde entra a jugar la historia. Ver hoy a una persona con el pelo
multicolor o a un hombre usando falda no impacta del mismo modo en que lo hacía
20 años atrás. Los tiempos cambian y esos cambios son parte de un proceso. Si
bien los sujetos no son los que imponen la gramática
social de su época, estas reglas
sí se pueden cambiar. Solo que lo hacen de manera colectiva.
¿Qué tiene para aportar el siguiente
relato de Eva Perón?
La presencia de Evita en las
reuniones políticas de la década de 1940 en Argentina[3]
representaba, precisamente, un error
gramatical. En la gramática de la
época no era común que una mujer participara. Ni siquiera votábamos ya que eso
era “cosa de hombres”. Su accionar expresa gráficamente el impacto que puede
tener un error gramatical, con el
importante detalle de que aquel error –
¿o deberíamos decir acierto? – representó el inicio de una ruptura colectiva de
ciertas reglas sociales en la comunidad de su época, que se montaba a la larga
trayectoria de luchas feministas que venía fomentando esa discusión desde
principios del siglo XX.
Por Daniela Martínez, estudiante de la Lic en Historia.
Escrito en el marco de la materia "Divulgación Histórica y Técnicas Narrativas"
[1] Lemieux, Cyril [2009] (2017). Gramática de la acción social, Buenos
Aires: Siglo XXI. “Introducción: ¿Un giro gramatical en ciencias sociales?”;
“cap. 1. Individuo y solidaridad”.
[2] Pichel, Vera (1993). Evita Íntima, Buenos Aires: Planeta
[3] Rosemberg, Julia (2019). Eva y las mujeres: historia de una irreverencia, Buenos Aires: Ediciones Futurock.
